sábado, 30 de noviembre de 2013

UNIDAD 4 - EL AYUNO DE DANIEL

 
HOLA amiguitos, pongan mucha atención en la historia:
Yo Daniel, quede muy triste, pero
muy triste, por muchos días. ¿Saben porque niños? Cuando el rey Ciro, de Persia, aún vivía aquí, me fue dicha una palabra; una palabra verdadera y me quede muy asustado. Yo
comprendí todo, y por eso me quede triste. No comí nada de aquello que me gustaba, ni carne, ni bebí nada bueno, hasta que pasaron los días. Yo solamente quería estar cerquita
de Dios.
Un día, estaba a la orilla de un grande rio cuando levante mis ojos y mire, y vi un hombre bien vestido de lino puro y sus hombros tenían oro puro. Entonces él me dijo; No tengas
miedo, Daniel, pues desde el primer día, sus palabras fueron oídas, y por causa de sus palabras yo vine.
El hombre continúo diciendo: la respuesta tardo porque el príncipe del reino de Persia intentó impedir por veintiún días. Entonces Dios envió a su Ángel Miguel, uno de los
primeros príncipes, para ayudarme. Solo así yo pude traer la respuesta.
Niños, Dios respondió mi oración desde el primer día en que empecé a orar y a ayunar, pero el mal quería que pensara que Dios no me estaba escuchando, pues veintiún días fue el tiempo en que me quede en oración, sin comer nada de aquello que a mí más me gustaba. ¡Como el diablo es engañador! Pero, como nuestro Dios es fuerte y poderoso, una vez más él fue derrotado.
 
CONCLUSIÓN
Bueno niños, aquí termina mi historia. Espero que a ustedes les hayan gustado y no se olviden de la lección importante que ella nos trajo en el día de hoy. Nunca debemos
ensuciar nuestro corazón dudando de Dios. La respuesta puede tardar un poquito, no porque Dios no quiera responder, pero Jesús necesita luchar contra las fuerzas del mal que intentan impedir nuestra victoria. ¡Hasta la próxima historia!


            


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