sábado, 8 de marzo de 2014

UNIDAD N° 5 - DIOS LIBRA A PABLO DE LA MUERTE

 
Pablo se embarcó para la ciudad de Sidón. Era invierno y la navegación era muy difícil, la única forma era hacer una parada en la isla de Creta. Al ver el mal tiempo, Pablo aconseja permanecer en la isla hasta que el clima mejore, pero no le hicieron caso y continuaron el viaje.
De repente ¡wow! Hubo una tremenda tormenta, una terrible tormenta en el mar. El viento comenzó a empujar el barco violentamente y el buque se
perdió. Ellos hicieron todo lo posible para mantenerse a flote, e incluso tiraron toda la carga de la nave, pero fue en vano. Los miembros de la
tripulación de la nave estaban aterrorizados, y sin ninguna esperanza de ser
salvado. Imaginen el escándalo que había en ese barco, siendo lanzados de un lado a otro. Entonces Pablo se levantó y les dijo: Deberías haber
escuchado a mi consejo y quedado en la isla, así no sufrirían tales pérdidas. Pero no se desanimen, nadie va a morir, sólo se perderá el barco. La
tripulación se preguntaba cómo podía estar tan seguro de lo que decía. Es
que el ángel del Señor le había dicho a Pablo que él estaría delante de la presencia del emperador de Roma, y que Dios, en su infinita misericordia,
salvaría la vida de todos los que viajaban con él. ¡Miren que maravilla niños! Debido a que Pablo estaba en ese barco, la vida de todo se salvaría. Pablo
animó a todos y les aconsejó que comieran, porque ya teníamos un par de días que nadie comía nada. Pablo, tomando el pan, lo bendijo y lo distribuyo
entre todos. Al amanecer, cortaron las amarras del barco y lo dejaron
perderse en las olas del mar. Había doscientas setenta y seis personas en el barco, y los soldados querían matar a todos los prisioneros para que no
escaparan. Pero el oficial, queriendo salvar a Pablo, no los dejo. Vieron niños, una vez más, por la fidelidad de Pablo, nada malo le sucedió. ¡Qué
bueno es ser fiel a Dios ! , ¿no es así ? La orden fue dada para todos para
saltar del barco y, en tablas, nadar hasta la orilla de la playa, ¡Menos mal! Ellos nadaron, nadaron, y como Pablo lo había determinado, todos llegaron
sanos y salvos a la playa.
Gracias a Dios, los isleños los recibieron con mucha amabilidad e incluso
hizo un fuego para calentarlos del frío. Pablo estaba recogiendo unos leños para poner en el fuego, cuando de repente gritó. Una serpiente le había
mordido. El sacudió la serpiente y la tiró al fuego. Los isleños parecían
asustados y pensaban que se hincharía, y se moriría porque la serpiente era venenosa y su picadura era mortal. Los presos y los isleños escucharon con
atención a la predica de Pablo, porque vieron que Dios los libro del naufragio y de la mordedura de serpiente. Más tarde, Pablo visitó a un hombre que
estaba enfermo y fue sanado en el nombre de Jesús. Al ver estas señales,
todos los enfermos de la isla comenzaron a buscarlo. Días después, Pablo y los tripulantes partieron para Roma, y el hablo de Jesús para las personas.
Pablo confió en que Dios cuidaría de él, y Él lo cuido.
Conclusión Pablo era un valiente soldado de Cristo, quien llevo la Palabra de Dios para todos los lugares y guardo su Fe hasta el fin. Nada ni nadie podría desanimarlo, ni hacerlo desistir de predicar el evangelio. Dios quiere usarnos para hablar de su Palabra a otros, tal como uso a Pablo, y Él estará con nosotros en todo momento ayudando y librándonos de todo mal que trate de evitar que este plan se cumpla. Pablo era un hombre muy utilizado por Dios, y debemos estar dispuesto a también ser utilizados, así como Pablo, amén niños.

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