sábado, 29 de marzo de 2014

UNIDAD N° 3


Un hombre planto una higuera en medio de su plantación de uvas. El cuido de ella con mucho amor y ella creció y quedo muy bonita. El Hombre pensó que ella daría muchos higos deliciosos, ya que, después de tres años, cuando Él fue a buscar higos no encontró ni siquiera uno, solamente hojas. El quedo tan triste que mando a su empleado a cortarla, pues creía que estaba solamente ocupando un terreno innecesario.

El empleado pensó que aún había una solución para aquel árbol, por eso pidió para su patrón que se la dejase cuidando un año más. Él iba a cavar alrededor de ella y colocar fertilizante, para cuidarla con cariño, si después de eso ella no produjera fruto, entonces podría cortarla.
En esta historia el dueño de la tierra representa Dios, la higuera somos nosotros, los frutos nuestras actitudes. Antes de conocer la palabra de Dios, hacíamos un montón de cosas herradas, ahora Dios espera que no lo hagamos más. Debemos arrepentirnos de nuestros errores, pedir perdón a Jesús y no hacer más cosas que le desagraden. Este es el fruto que Dios espera encontrar en cada uno de nosotros. El empleado de la historia representa a Jesús, Él siempre le está pidiendo a Dios para darnos una oportunidad, y cuida con amor a cada uno de nosotros. Por eso no debemos decepcionarlo.

Conclusión:
No se olviden, que nosotros somos una higuera plantada por Dios, tú que estas aquí escuchando y aprendiendo su palabra, porque Él te trajo, y todas las veces que El mirase su corazoncito desea encontrar buenos frutos, como: obediencia, amor, cariño, educación, etc. Un chico que se arrepiente de verdad de sus errores jamás volverá a ser malcriado y desobediente. Ustedes precisan mostrar a Dios que se arrepintieron de verdad, y solo cambiando tu manera de actuar con tus compañeritos y con las personas más grandes podrás mostrar para Él y para todos que ahora eres un niño de Jesús.
 

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